Has oído hablar muchas veces de lo placentero que es llegar al orgasmo, pero tu ni catarlo. Es momento que te despojes de tus miedos, de tus temores y te lances a disfrutar del sexo más placentero.
Durante años el sexo se ha asimilado con pecado y con dolor. Y las mujeres han sido las principales víctimas de esta retrógrada asociación. Algunas han podido despojarse de la infinidad de tabúes que restringen su gozo sexual; otras aún lo arrastran.
¿Sabes por qué tus amigas si llegan al orgasmo y tú no? ¿Te encantaría llegar a vivir el placer máximo? Pues es momento de desterrar tus miedos. De hecho, los miedos son la principal causa de anorgasmia femenina.
La educación sexual femenina ha impuesto infinidad de temores que han impedido el libre disfrute del propio cuerpo. Muchas mujeres son incapaces de alcanzar un orgasmo a causa del temor a experimentar dolor durante el coito.
¡Identifica cuáles son tus miedos y destrúyelos!… ¡Prepárate para vivir el mejor orgasmo!
Los miedos te privan del orgasmo
Existe un miedo al dolor. Pero destierra esta miedo que te bloquea, porque si no existen impedimentos físicos y la estimulación es correcta, el sexo no tiene porqué ser doloroso.
El miedo al embarazo y a la enfermedad es otra de las causas que impiden alcanzar el orgasmo. En este caso, el miedo se combate con información y con el acceso a los métodos contraceptivos y profilácticos pertinentes.
Además, aún se arrastra la idea que el sexo es un oasis únicamente masculino: las mujeres no disfrutan de él, únicamente participan para proporcionarles placer a ellos. Pero esta mentalidad retrógrada ha cambiado. Y ahora, tu tienes el mismo derecho que tu pareja ha gozar.
El mal entendimiento con tu pareja es un obstáculo para disfrutar del mejor sexo. Los posibles desajustes entre la pareja también pueden imposibilitar el orgasmo. Las peleas, la infidelidad, la falta de interés y de atracción física, la rapidez o la escasez de juego sensual… son las conductas menos propicias para alcanzar la cumbre del placer.
La baja autoestima condiciona de forma contundente las relaciones sexuales y su éxito. Está claro que, en este caso, potenciar la confianza será la mejor manera de resolver el problema.
A parte de las causas psíquicas también existen condicionantes físicos y orgánicos que pueden frenar el orgasmo femenino. Los trastornos ginecológicos y endocrinos (las lesiones vaginales, la flacidez de la musculatura, la anorexia nerviosa, la ansiedad y la depresión…) pueden impedir que la mujer alcance el orgasmo. Además, el alcohol y algunos fármacos también pueden ser desencadenantes de la anorgasmia.
Tipos de anorgasmia
Existen diferentes tipos de anorgasmia. La gravedad depende de la imposibilidad total o absoluta de alcanzar el clímax y, también, de la importancia que la propia mujer le otorgue al hecho de culminar su encuentro sexual con un orgasmo.
La anorgasmia primaria es la incapacidad total y continua de llegar al orgasmo.
La anorgasmia situacional, supone la posibilidad de alcanzarlo a través de la estimulación manual del clítoris en solitario o en pareja.
La anorgasmia coital, que es la incapacidad de alcanzar el orgasmo únicamente a través del coito, pero no anula otras formas de llegar al máximo clímax.
La anorgasmia secundaria que es aquella que aparece después de un período de satisfacción sexual y que, normalmente, responde a un cambio en las motivaciones y en las inquietudes de la mujer (se produce, sobre todo, durante el embarazo, la menstruación o después del parto).
Claves para un orgasmo garantizado
Si lo de ‘relájate y disfruta’ resultó ser un fiasco cambia de estrategia y pon en práctica otros métodos para alcanzar el clímax.
Elegir la postura ideal es un buen comienzo para un exitoso final. Abre el Kama-Sutra y ojéalo si aún no tienes predilección por una en especial. Si por lo contrario ya tienes postura preferida, ponla en práctica con tu pareja. Algunas mujeres disfrutan con el tradicional misionero y a otras les van más las acrobacias. Todo es cuestión de gustos y de anatomía, ya que la sensibilidad de cada uno depende del propio cuerpo.
Para alcanzar el camino al placer debes mantener una actitud activa. No lo dejes todo en manos de tu pareja, tú también debes mover la pelvis y qué caray, ¡el cuerpo entero! De esta manera podrás intensificar el placer en las zonas que más te gusten. Además, tienes que decirle a tu pareja cómo te gusta que se mueva. Si prefieres unos movimientos lentos al principio, que vayan aumentando de ritmo hasta la explosión, o si te gusta que te acaricie el pecho o los muslos.
Respira, no te ahogues. Muchas mujeres a medida que se les acelera el pulso y están más cerca del orgasmo se bloquean e inconscientemente aguantan la respiración. Esto provoca más dificultad ya que el orgasmo, físicamente, es un seguido de contracciones musculares rítmicas y para que comience los músculos deben estar perfectamente oxigenados.
Hazle hablar, reír… es más fácil llegar al orgasmo si a la excitación física le añadimos un exaltación emocional que hará que os complementéis en todos los sentidos y disfrutéis al máximo de la relación.
Estimula tu clítoris, es la fuente del placer por excelencia. Si no lo tocas o te lo tocan es casi seguro que puedas empezar a despedirte del orgasmo. La distinción entre el orgasmo vaginal y el clitoriano es un tema en el que no están de acuerdo muchos sexólogos que afirman que únicamente se llega al orgasmo mediante la estimulación del clítoris.
Puedes añadir morbo a la situación recreando fantasías entre los dos o en solitario en tu mente. Puedes pensar en algo erótico ya que el cerebro es también receptivo al placer, incluso hay quién se atreve a afirmar que el amor sólo se hace con las mentes (haberlos haylos).
Cuando no estés con tu pareja puedes entrenarte para alcanzar el orgasmo. Cuanto más experimentes, mejor. Haz ejercicios de contracción y relajación de los músculos de la vagina cada día, para que cuando llegue el orgasmo tarden menos en reaccionar y el clímax llegue más rápido. También puedes masturbarte, muchos sexólogos lo recomiendan, y las mujeres que saben encontrar solas el orgasmo consiguen alcanzarlo con mayor facilidad en pareja.
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